martes, 18 de abril de 2017

LA VOZ Y EL SILENCIO EN LOS MEDIOS SONOROS.




LA  VOZ  Y  EL  SILENCIO  EN  LOS  MEDIOS  SONOROS.


LA VOZ...:
Es el instrumento con el que los humanos nos expresamos habitualmente, por lo que no es de extrañar que en un medio como el que nos ocupa, emminentemente hablado, ésta sea, como se ha comentado en más de una ocasión, la  "columna vertebral" del sonido radiofónico. El profesor Balsebre advierte que ninguna de las materias primas que constituyen el lenguaje radiofónico es por sí misma fundamental para la producción, pero reconoce que la palabra es indispensable en la Radio. En este sentido, Balsebre sostiene que aquellos creadores que prescinden de la palabra en sus obras radiofónicas, rara vez consiguen un éxito comunicativo.

Ahora bien, en lo que podríamos calificar como la  "oscuridad radiofónica", es materialmente imposible ver la imagen del locutor que está transmitiendo un partido de fútbol o de aquel otro que está  "pinchando" el disco que más te gusta. Sin embargo, nada impide que, fruto de tu propia imaginación, puedas recrear en tu mente el rostro de quien te habla, su aspecto físico o su estado de ánimo. Es más, en el caso del partido de fútbol podrías visualizar, incluso, la velocidad a la que un jugador se dirige a la meta contraria con intención de marcar un gol. Y todo ello con sólo escuchar el sonido de su voz.

Esto es así porque, como consecuencia de la particular relación emisor/receptor que se da en la comunicación radiofónica, la voz se dota de una especial significación, ya que ésta es la única herramienta de la que dispone el locutor para transmitir es información complementaria (gestos, expresiones faciales, muecas, etc.), que siempre aparece en aquellas otras situaciones comunicativas en las que sí es posible ver su imagen, como por ejemplo, en el teatro, el cine o la televisión.

EL SILENCIO..:
En un medio sonoro por excelencia, como es la radio, hablar de silencio puede parecer, "a priori", ciertamente incongruente. Sin embargo, el silencio forma parte del lenguaje radiofónico y, al igual que los materiales hasta ahora tratados, es capaz de expresar, narrar, describir... El silencio aparece en la radio cuando se produce una ausencia total de sonido, es decir, cuando no hay voz, ni música, ni efectos sonoros, aunque su verdadero sentido sólo podrá ser captado a partir de la relación que la ausencia de sonido guarde con los elementos que la precedan o con aquellos otros que la sigan.

No obstante, la utilización del silencio es muy limitada, ya que, al no estar familiarizado con sus códigos, el oyente ha tendido a considerarlo como una información no deseada, como un fallo técnico, como un  "ruido"  o como una interrupción de la comunicación.
Y es que, en nuestra cultura, existe un marcado temor al silencio y, sobre todo, a aquellas situaciones en las que éste impera: varias personas en un ascensor, una casa abandonada, la sala de espera de un dentista, etc.

Volvamos al silencio en la radio, y examinemos sus posibilidades. Porque, como advierte el profesor Mariano Cebrián, catedrático de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, este componente entra en la expresión radiofónica como un elemento más de mensaje. Supone una elección. Y en la elección se encuentra la posibilidad artística, expresiva.

Existen numerosas situaciones en las que podemos hacer uso del silencio, como por ejemplo para representar el estado emocional de una persona que decide dejar de intervenir en un diálogo; o para estimular la reflexión, cuando, ante un tema controvertido, el radiofonista realiza un silencio convidando a los oyentes a pensar sobre ello. Es más, el silencio, en ocasiones, puede ser construido con la ayuda de un sonido, como la recreación radiofónica de  "un mninuto de silencio" mediante el repique de campanas.

Pero, al margen de lo comentado, desde el punto de vista de la retórica, cuando el silencio afecta a la palabra, éste, como se señala en el libro  "Para entender la radio", del profesor Arturo Merayo, puede aparecer en múltiples formas o situaciones:Porque la voz es: Amistad, confianza, credibilidad, misterio, alegría, tristeza,  fealdad, miedo, seguridad..., etc. La voz es, en definitiva, todo lo que el oyente pueda llegar a imaginar.

César R. Docampo.



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