domingo, 28 de mayo de 2017

LA PALABRA EN EL TIEMPO: TU JEFE SE LLAMA "MIEDO". TU LÍMITE SON 24 HORAS.


Si el siglo XIX había sido el siglo de la exaltación romántica, ¿cuál es hoy el correcto atavío de una mujer?
Ni la vestimenta, ni el maquillaje, ni los peinados, sino la forma en que los lleves y los uses. ¿Es correcto maquillarse, usar aretes, joyas...etc.? También aquí nos encontramos ante el misterio y lo desconocido. Adiós a la hermenéutica antigua y los paradigmas greco-romanos. Lean a James Carse, profesor en la Universidad de Nueva York, y sus ideas sobre los sistemas de creencias, el Misterio y lo desconocido, o qué sabor de boca llevarse al otro mundo, tras los nuevos paradigmas de la Modernidad.

César R. Docampo.

ASOMADOS A UNA CULTURA DE LA POBREZA

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Tasas permanente altas de desempleo. Salarios bajos. Existencia de parentesco bilateral. Conjunto de valores de las clases dominantes acumulando Bienes y Propiedades. Mas un modelo conceptual que establece la diferencia entre la pobreza y la Cultura de la Pobreza.
A lo largo de la Historia coexisten dos valoraciones acerca de los pobres. Según algunos, los pobres son benditos de Dios, virtuosos, serenos, independientes, honrados, amables y felices. Según otros, los pobres son perversos, miserables, violentos, sórdidos y criminales. Mas el retrato de mujeres en "Atavío y puñal".
Pasión, Amor y Venganza..., dan voz al Silencio. Y, si además, nos asomamos al "I Ching" esotérico, se nos dirá que el futuro ya está escrito: Pasión, Amor y Venganza dan voz al Silencio.

César R. Docampo.

domingo, 21 de mayo de 2017

TELEVISIÓN Y PUBLICIDAD:


La publicidad es la poesía del mundo moderno. Como dice Herbert Marcuse, los valores de la publicidad crean una manera de vivir. En televisión no hay cuñas publicitarias. Todo es publicidad; una fuerza omnipresente que programa la vida de los telespectadores,, los dirige y orienta narcotizándolos. Es un atraco psicológico. Duverger le llama "alienación con anestesia".
La publicidad, especialmente en televisión, semeja a un iceberg: 3/4 partes están sumergidas. Desde su escondite, sin ser vista, se hace oír curándonos de esa enfermedad sagrada, que es el "pensar".
Desde su escondite asaeta al inconsciente del telespectador, impactando allí donde se acumulan la memoria y los deseos, allí donde se estructuran los automatismos, los instintos y los hábitos. La Publicidad sabe que nuestra actividad subconsciente no sólo es automática, guiada por el principio del placer, sino que está diivorciada de las decisiones racionales. Mientras la lógica y el pensar duermen en el templo de Artemisa, las gentes buscan saciarse como las bestias convirtiendo lo supérfluo en necesidad, en el plano proclive hacia el incremento de las comodidades. Esta es la corriente en la que nada la publicidad. Según Marcuse, las gentes se valoran y se reconocen en sus merecancías; encuentran su alma en su automóvil, en el chalet, en los muebles de su cocina, en su aparato de alta fidelidad.
La televisión publicitaria apela a todo. No bastan los estudios de motivación, ni el milimetrado ajuste de la imagen, ni el añadido potenciador de una voz exacta. Se refuerza la zona del recuerdo; la fijación en la memoria se consigue por una frase, una palabra o un símbolo. Todo lo que pueda decirse simbólicamente y no lógicamente, mejor que mejor. La publicidad-TV utiliza en un lenguaje totalitario, una sintaxis muy dinámica, incurriendo en alardes y jactancias. A veces es tan agresiva, que sólo le falta agarrar por las solapas a aquellos de quienes desea hacerse oír.
El método básico de la publicidad televisiva consiste en la exageración. Mal está que una pasta de dientes carezca de las cualidades consignadas en su campaña publicitaria, o que los botes de Cola-Cao rebosen con exageración cuando, en el supermecado, vienen por la mitad. Televisión nunca será la responsable. Pero, ¿qué decir de nuestra RTVE convertida en jardín de infancia? Niños y niñas desfilan por la pantalla con la intención de despertar una correlación subconsciente entre el candor infantil y la pureza de lo anunciado.
Pero existen más inmoralidades. Existen otros campos publicitarios que TVE explota incurriendo en un totalitarismo más pernicioso: La publicidad del Poder.. Decir que el poder, desde la televisión, falsifica y mixtifica los valores, es insuficiente. Hay que entender más: Que tal falsificación se institucionaliza.
Desde el útero electrónico y paradisíaco de la televisión, el Poder ejerce un colonialismo ideológico impresionante, ¿cómo? Comerciando monopolísticamente, bajo la justificación de ser un servicio público. En RTVE hay mucho de historia ideal y poco de historia verdadera.
¿Es la máscara que TVE elige para enfrentar sus dilemas, para sonreír frente a la presencia turbadora e interrogativa de los ciudadanos españoles? Televisión española es publicidad en coexistencia idílica con el Poder, el dinero y la riqueza.

 
César R. Docampo, catedrático de Filosofía y Periodista por la antigua Escuela Oficial de Madrid.

-¿Ves esto? No necesita comer, ni se encapricha, ni siente celos, ni puede ir a un manicomio.

-¿Ves esto? No necesita comer, ni se encapricha, ni siente celos, ni puede ir a un manicomio. No se enfada. Se le dice algo y no lo olvida hasta que se le ordene que lo haga.
-¿Qué es eso?
-Un "GIGO": Garbage In, Garbage 0ut. "Basura, dentro; Basura fuera".
-Números y más números. Eso mismo lo hacíamos en mis tiempos jugando a las Siete y media. Programas "bucles", les llaman.
¡Felicidades, poeta! Vamos, sopla, dí algo humano para que este "on-off" del estuche se parezca a nosotros.
-Imposible. Nuestro cerebro tiene más de diez mil milones de neuronas, directa o indirectamente conectados, dando origen a miles de millones de bucles muy complejos.
Vosotros aprendisteis del ábaco chino. No os bastó una memoria electrostática, ni la máquina compuesta de relés electromagnéticos.Usais núcleos magnéticos. Vuestra máquina tiiene poderes de inducción, desbordan las dimensiones de la velocidad, puede mantener procesos pensantes, pero nunca extasiarse ante una rosa marchita, ni gozar contemplando la quilla de una golondrina, o los recuerdos inherentes en ese viejo sillón de vuestro abuelo.
Estamos creando un país de ceros; un país sin intimidad, lleno de telecámaras y micrófonos. Oh Torre de Babel.
-Nos agrada tu léxico. No te vayas.
-¿Dónde están vuestros ídolos?
-Murieron a balazos.
-¿Dónde están los héroes?
-No los hay. Dios los mató.
Y yo sueño pesadillas. Vuestro mundo se acaba. Teneis prosperidad, pero no hay orden. Haceis supercerebros, capaces de trenzar y destrenzar todas las crines del mundo. ¿Qué importa, si no sabeis hacer un verso? ¿Qué importa vuestra técnica, si el gatillo de cualquier revolver está a merced de un demente, y, el demente, a merced del dinero, y el dinero en manos libidinosas y grasientas.
"Pum, pum, pum". Sonaron secos los tres disparos. Manó la sangre, como el zumo de uva en el lagar, por todas partes.
El poeta sintió que lo encañonaban, que lo iban a matar, igual que a su compañero. En ese instante, dió un vuelco y...despertó. Caras, miles de caras, mirándolo, pronunciando su nombre, festejando por él.
Y los miró a todos. No conoció a nadie y prefirió seguir soñando que peregrinaba mientras llevaba en sus manos una piedra blanca. Toda su angustia se expresaba en no saber dónde dejar la piedra.
César R. Docampo

¿EXISTE UNA CIENCIA DE LAS ANTICIPACIONES?


Explica Aristóteles que, antes de que exista una cosa, es indispensable que exista el principio por el cual esa cosa es posible y tiende a los fines que le son propios.
El sabio griego llama "entelequias" a esos principios y hace depender de ellos la razón de ser de cuanto existe en el mundo, tanto en lo infinitamente grande como en lo infinitamente pequeño, lo que tiene existencia individual o forma conglomerados indiferenciados, lo que se mueve por sus propios medios o es movido por voluntades o fuerzas exteriores.
De acuerdo con con ese concepto del Universo, los frutos que penden del árbol están, en potencia, en la semilla, y ésta lo está en la entelequia que hace posible el árbol, la flor, los frutos y la misión que todo ello cumple en la evolución individual de quien los come, siendo, por lo tanto, perfectamente posible anticipar el resultado ulterior de una cosa, si conocemos la progresión que sigue la "entelequia" en que una cosa tiene su principio y, pudiendo saberse en el instante de partida lo que vamos a encontrar en el de la llegada. ¿Ha existido o puede existir una ciencia que provea tal conocimiento?
Los libros sagrados de todas las religiones afirman que sí, y los numerosos pronósticos que anticiparon con fidelidad lo que habría de ocurrir siglos más tarde, prueban su posibilidad. ¿Qué falta, o qué sobra, para que hasta ahora no se coordinasen los elementos y se estableciesen las reglas que capaciten a todos para servirse de esa Ciencia con la misma efectividad que lo hicieron unos pocos?
Toda ciencia está supeditada a las aptitudes naturales de quien se sirve de ella, y ni siempre produce los mismos resultados al ser aplicada por diferentes individuos, ni siquiera el mismo individuo logra iguales efectos si la utiliza en condiciones diferentes, ocurriendo, además, que no sólo no hay una ciencia que se baste a sí misma, sino que no existe cerebro capaz de conocer todo lo que una ciencia abarca. En lo que a la predicción se refiere, es fama que Colón impresionó profundamente a los aborígenes de Santo Domingo al anticipar con rigurosa exactitud el instante en que tendría efecto un eclipse.
Y, al ser la predicción una necesidad natural -y lo es por cuanto todo lo que ocurre en determinado instante, se vincula a algo que ha ocurrido en el pasado y ocurrirá en el porvenir, es evidente que tiene que existir un medio de satisfacer esa necesidad, medio que exigiendo el concurso de diversos factores y aptitudes, constituye una ciencia de las anticipaciones.
Aunque tal vez, sin que jamás se poseyese otra cosa que vislumbres de la Ciencia de que hablamos, es perfectamente legítimo aceptar que ha existido y existe. Y, si bien no todas las personas disponen de aptitudes para lograr iguales resultados de ella, a todos presta un constante y valioso servicio.
Y nos preguntamos: ¿A base de qué disciplina será posible mejorar el conocimiento de esa ciencia a fin de aumentar la utilidad que rinde?

César R. Docampo.